"en vez de bajarles línea a los chicos, escucharlos."
"en vez de bajarles línea a los chicos, escucharlos, porque en sus nervios hay mucha más información del futuro que la que los tipos de nuestra edad pueden tener para aconsejarlos"
me vienen dando vueltas ideas y nos las puedo cazar, palabras y sensaciones difusas; esta frase del indio me da pistas de qué quiero decir. es lo que me pasa cuando los jóvenes de ayer nos ponemos tan en la vereda de enfrente de las palabras y del lenguaje de las nuevas generaciones. horrorizarse con ellos es automáticamente anular, ponerse a mirar una película con la peor de las ondas ya sabiendo lo que habrá y estando al tanto de qué me sorprenderá y qué no (y entendamos lo irónico de esto).
pienso que en los pibes que hoy tienen 20, 15, 7 años confluyen todos los dedos de esta moderna sociedad: desde lo atractivo de una pantalla que expulsa colores, sonidos y voces, hasta la crianza estudiada y optimizada, cuidado en demasía; al final todo parece estar estudiado, qué es comer bien, cómo es hacer el mejor tipo de ejercicio, eso, optimización, perfeccionamiento del vivir, la lógica científica extendida a todos los planos.
"porque antes había poesía, se decían cosas, se quería cambiar el mundo". coincido. también pienso que antes, en las décadas de los 60s, 70s, 80s y comienzos de los 90s la humanidad y sus sistemas/posibilidades de orden tenían otra edad, estaba en una faceta diferente a la de hoy, donde había disputas de cómo o por dónde habría que ir; disputas de verdad, no se daba por sentado nada sino que estaba sucediendo la puja en vivo (hacía muy poco había pasado la segunda guerra mundial básicamente, el tablero fue absolutamente pateado) por dónde llevar la educación, qué es ser bien educado, qué palabras y emocionalidades hay disponibles, la repartija de dinero, el lugar donde se pone el deseo; el sistema y las subjetividades que nacen de él. épocas de posibles y consumadas revoluciones contra un sistema que seguía desarrollándose desde hace varios varios años. lo de "posibles revoluciones" creo que es clave, porque frente a la posibilidad latente y real de interceder en el curso de las cosas uno se contagia, pienso, era una posibilidad atractiva para que uno hablara o dijera cosas que salieran de la lógica hegemónica, tuviera proyectos de vida que fuesen en contra de, que uno efectivamente creara e hiciera desde lógicas alternativas, porque a los costados, en el día a día, estaban más abiertos los poros sociales para recibir y potenciar esa contracultura, eran muchas las personas en todo el mundo que querían que las cosas cambiaran y veían que era real la posibilidad de que así fuera.
con mucho cuidado estoy intentando no romantizar esa época y terminar reproduciendo lo que justamente quiero hackear.
pero la humanidad siguió adelante y en muchas de las pulseadas salió victorioso el capitalismo, el neoliberalismo y las lógicas de mercado que se extendieron y siguen extendiendo raíces en todos los putos ámbitos de la vida. la noción del éxito masivo, la posibilidad de cortar 180 mil tickets en 3 días, la chance de cambiar la vida de 5 músicos y sus familias solo (ellos) tocando música y mostrando lo que hacen; estos factores -por mencionar algunos- obviamente formaron parte de ese ablande de la contracultura. aunque no sé, toco de oído, yo no la viví, pero de lo que veo, por lo que me tocó, siento algo de esto. entre el fenómeno de masas, la globalización y el desarrollo tecnológico (poder tocar para miles y miles de personas, la difusión a gran escala a nivel mundial, el desarrollo aeronáutico y el uso cada vez más cotidiano de aviones como para tocar 25 veces en un mes en distintos puntos del mundo -que todo esto tiene que ver tiene que ver con lo de los 180 mil tickets-), sumado a un deterioro objetivo y material de la idea de cambiar la realidad que te tocó -desde nacer en un barrio humilde y lidiar con lo más básico de la supervivencia hasta no tener la posibilidad de comprarte una casa con tu propio laburo si no es por herencia/regalada-; la densificación cada vez más espesa de esta idea tan avasallante que trae el sistema actual de cosas de que si está todo tan jodido y yo soy tan pequeño, no hay nada que pueda realmente hacer (idea se expresa en mí todo el tiempo obviamente). *REVISAR*
sumando todas estas cosas pienso: qué campo de juego, qué fertilidad esperamos de esta tierra para que broten palabras, ideas y maneras de hacer contraculturales a niveles masivos? lo masivo no sólo como reflejo del éxito sino como un posible campo de juego para disputar el orden mundial de cosas creo que es la mayor trampa. Vengo pensando en el mainstream (como concepto y también su contenido) más bien como una manifestación, una consecuencia, y no como un producto planeado y desarrollado (para hablar en términos optimizados). ahí van a estar los millones de consumidores/oyentes de la cultura mainstream/exitosa/famosa/pegada, tan solo siendo (esos millones) personas con subjetividades y respondiendo a ella, y siendo el mainstream solo un canal que expresa esa subjetividad: el interés de una época por hablar en profundidad de cosas o no, de hablar con malas palabras o no, etc.
esto me lleva a pensar creo que lo que más me interesa: las subjetividades que van naciendo y desarrollándose cambian. Oh! Pero eso, las subjetividades "no diciendo nada" o hablando de una manera "pobre" para los ojos de las viejas generaciones son expresiones de una cultura y de una sociedad de la que nosotros hemos formado y formamos parte en el presente, y la cual le arrojamos por la cabeza a los que nacen. Quien nace come la comida que le damos, cuánto y cómo lo nutra entiendo que es en parte nuestra responsabilidad. digo: mi infancia en los finales de los 90s y comienzos de los 2000s y la orquesta diversificada que estuvo a mi alrededor me han formado, han formado este cuerpo, estos oídos, esta paciencia y esta ansiedad, la posibilidad de reírme con Loco Arts y de tener problemas vinculares a causa del porno, me permite disfrutar de María Elena walsh, Pink Floyd, Yerba brava al mismo tiempo; me permite disfrutar en carne viva del aparente repetitivo y pobre techno, y encontrar en ese baile movimientos que antes no conocía, y sin embargo hay quien diga que eso no es música, que lo embola y que qué pedorrada. Hablo de potencia, sentirse potente y vivo; de que fuerza creativa (y por ende posible revolucionaria) puede haber en cualquier lado y justamente está en constante devenir a través de los pibes y pibas que van viniendo, y creo que es una posición pedante, vaga, perezosa y de viejo amargado y gorrudo la de anular discursivamente a una generación diciendo "qué mal están las cosas, ahora los pibes", "eso no es música", "ya no hay poesía, no sé qué les pasa".
sin saber qué hacer con todo esto, ni imaginarme directrices para dar y hacer que el mundo cambie, al menos pienso que un gesto distinto y no vinagre que estoy probando últimamente, que siento que abre la posibilidad de crear nuevos mundos, hacer contracultura y hacer lo contrario a sofocar, es escuchar de verdad, con la mejor de las ó y dar espacio a los que vienen atrás, porque quizá traen preguntas y palabras impensadas.
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