me gustó mucho lo que se genera en Arkaham cuando él vuelve de haber despedido a su abogada; el ejemplo, el ver pedazos propios en un otro. arthur sin quererlo y con ningún objetivo claro ni ninguna pose, solo por lo que él necesitó en ese momento, de pronto les contagió a sus compañeros de manicomio un poco de fuerza y ganas de sacudir un poco el espacio y cantar y hacer bochinche. como si dejarse ver transparente, o mostrar a la luz un gesto raro, una manera de expresarse, una faceta por fuera, tabú, oculta, tuviese un alcance re impensado, ojos que de pronto van a reconocer algo de eso en sí mismos y que nadie sabe a quién o a qué podría llegar a convocar. 

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