escucho a piña hablando en el programa de rechi. menciona que fue sorprendente que recién a partir de los 60s comenzó a aparecer la juventud como un sujeto social, válido, potente por su rebeldía. de la mano de la juventud es la época donde van apareciendo las ideas del socialismo, la empatía, la consciencia social. marca, comenta, que los años 50s, 60s, 70s fueron una gran postguerra. dice "fue muy dura la segunda guerra mundial, imaginate que murieron 60 millones de personas". la verdad suena a que sí, que aunque parezcan muchos años, quizá 10, 15años es una cantidad de tiempo lógica para que el impacto material, social, emocional de todas las generaciones involucradas en la guerra aterrice y deje ver lo que dejó; que el caos posterior a la guerra fuese más o menos reorganizado, o que al menos surjan ideas nuevas a partir de él - el caos. 

y ahí rechi lo conecta con la pandemia y me hace pensar en que no me detuve a pensar qué dejó la pandemia, qué sigue dando vueltas de lo que surgió en la pandemia, los restos generacionales, sociales, culturales que aterrizaron dentro y fuera nuestro y nos signó casi dos años y que, aunque uno no se dé cuenta, probablemente sigue habitando y evolucionando dentro nuestro y a nivel vincular/social. 

me encantaría charlarlo, escuchar gente, pero por ahora estoy solo en casa. punto 1: mencionan que se pronunció mucho el individualismo. pienso: qué significa esto? es únicamente la experiencia material de estar aislado solo en la casa? acaso eso no forzó a la sociedad a inventar formas nuevas de estar en contacto con otra gente, armar planes y vínculos cyborg? pienso si el individualismo no tiene más que ver con la búsqueda de estar bien uno, el sálvese quien pueda, leer los eventos que se presentan en una lógica de "agua para mi molino", sopesar los vínculos en terminos de "me suma, no me suma"? al menos me siento más cercano a combatir estas acepciones de individualismo más que las primeras. digo: las primeras ya las conocía yo. ya había jugado UNA BANDA al counter en el 2011, 2012, hablando por skype con amigos de la vida real y con grupo de amigos (sí, en esa época eso se sentía limpia y llanamente como amistad, por lo que lo era) que hice por jugar siempre en el mismo server. hierba, nachito, turco, guille, mati... conocí tmb el universo de formar comunidad por internet con ME LA BAJA, posterior la hora feliz. siento que patologizar o diagnosticar como malo el pasar tiempo en la computadora/solo en tu casa/hablando y "online" con gente que físicamente no está con vos, es un camino quizá un poco pobre, un poco rígido. 

pero sí pensar un poco la otra línea. qué cosas hay de diferente pre y post pandemia? ya existían los streamers pero fueron un boom en la pandemia. hace sentido: todos en nuestras casas, mucha gente al pedo o necesitando hacerlo, prende la cámara y habla. más emprendimientos del palo "individual"? onda "pepita uñas", emprendimientos de ese estilo? no sé qué onda esto, inevitablemente me parece que sí, que hay más de este universo luego de la pandemia, pero por cuá? quizá es la forzada puesta en práctica de la virtualidad como posible plataforma de casi todo: cursos, entretenimiento, contacto, desarrollo vincular, desarrollo de emprendimientos/formas laborales que surgen creativamente de una necesidad angustiante y urgente. la urgencia encuentra paso y crea sin titubear en manipular los condimentos a disposición, como un buen alquimista sin mucho miramiento: hay que resolver, a ver qué hago, qué tengo a disposición? 

otra cosa que pienso es cómo fue el vínculo social con el Estado. hubo distintas posturas conviviendo por lo general. en mi caso, en Argentina, hubo mucho de "a ver cómo resuelven esto" pero no desde un desafío sino más bien de una pasividad/relación medio madre/hijo con el Estado; un rol medio paternal que se va a hacer cargo del problema mientras uno espera. evitando las ideas de "bueno, pero uno realmente no puede hacer nada" lo que me hace pensar es en cuán en las manos del sistema estamos como especie, como individuo. el poco poder/saber que se tiene para lidiar con lo que surja (ya abriendo a un plano un poco más grande, no solo con la situación desconocida del COVID). por otro lado se vivió y se sintió el poder de decisión que tiene el Estado. no es que antes no estuviese, pero fue muy material, muy gráfico el hecho de estar obligados por decisión política estatal a quedarnos en casa. es fuerte y, más allá de que uno entendiera, condenara, berrincheara, desafiara esto, el hecho era ese: el estado haciendo uso de su poder regulador/controlador sobre el accionar individual y colectivo de las personas. esto es lo que catapultó a las extremas derechas, fue el paso de baile perfecto, fortuito que trajo el COVID: ya además de bastante golpeado en su funcionamiento, ahora te prohíben la libertad "física". es como tomar una carrera genial para dar un buen salto (pensando desde la óptica de la extrema derecha y estos discursos que, aunque no fueron nuevos en la pandemia, sí se diseminaron muy rápido, creo).

seguiré dándole vueltas a esto en la búsqueda de poder leer un poco más los tiempos que nos tocan, a ver si van apareciendo pistas de qué se puede hacer.


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