Se me acercan dos pibes. Se los ve jovenes.

- Amigazo! Cómo va?

- bien acá, tocando un rato

- uh bien ahí. Tas solo? 

- sí sí 

- ah bueno, si te pinta podés venirte con la viola, aquel (señalando el gacebo) toca

- ah bien ahí! Bueno, ahora en un rato capaz que voy

- de una amigazo 


El tiempo pasa, el viento sopla, la arena pega.

Termino de tocar y me arrimo sin la viola. 

Jugamos fútbol tenis y después ranchamos. El fútbol tenis es el único territorio futbolero y viril donde me siento empoderado y con buen entre.  

Se los escucha con un acento mestizo de tonada campechana y de barrio humilde. 

Me cuentan que tienen 17 años, que dos son de Cañuelas y uno de Lobos. Iban al colegio juntos pero que nosotros dos (me cuenta el más langa de los tres) tuvimos un "descarrilamiento". Hay risas. Siempre hay risas con los pibes. Son sus primeras vacaciones solos; vinieron en auto y están parando en un dpto de alguna de sus familias. "Aaahhh qué divertido!!" digo y ellos se ceban y confirman. Qué momentazo, pienso yo. 

Felipe, el de Lobos, toca la viola. 

El chino la bata.

El Langa canta. Obvio. 

Están comiendo unos panchos que se armaron con pan francés. el Chino me ofrece mientras se empieza a estallar de la risa. agarra un termo simil Stanley y cuando me muestra el interior veo un tumulto de salchichas en agua que me hace cagar de risa. después cuando entiendo la lógica de agua hirviendo en termo para que se cocinen mientras van a la playa, los aplaudo.

charlamos.

Digo: "ahora ya que están terminando el secundario van preguntándose qué van a querer hacer?"

El chino dice que "yyy ahí"

Sigue la charla. Me preguntan por mi laburo y les cuento. Hablo de que está re bueno, pero que a veces cansa tener que estar encima de conseguir laburos todo el tiempo y abrir kioskos por doquier. Soy honesto conmigo, con ellos. Concluyo en que aunque es cansador, está bueno depender un poco de mí, y sobre todo haciendo algo que me gusta hacer. 

Ahí me cuenta el Langa que sí, que me entiende. Él solo laburó en relación de dependencia una vez, en plena pandemia. A los 14 me cuenta, en una ferretería. Que llegó con todas las ganas y dsp de un año se dio cuenta de que lo tomaron de chepibe y le pagaban dos mangos. A partir de ahí decidió "armar sus cositas" como dice. Me dice que hace ya casi tres años que "vende lechones". No entiendo del todo pero debe ser eso: vender lechones a gente que compra lechones. Vive con su padre que es muy liberal. Ah además tiene un caballo del cual se hace cargo por completo. Dice que le compra comida buena porque "Mirá si mi caballo va a estar comiendo solo pasto de la vereda". Me cuenta que justo viene -el caballo- teniendo un par de problemas últimamente, se viene lastimando; hace poco se cortó y lo tuvo que mandar a coser. "Me salió una re moneda, pero bue... No sé qué onda está re yeteado el caballito". Redondea la exposición diciendo que sí, que aunque no tiene la necesidad a él le gusta tener su plata. Felipe se ríe y me dice "a este si le das un par de espirales baratos sale a venderlos al toque". Risas. Langa dice "y sí, yo qué sé, se me da bien la charla viste soy re cara rota y por algún lado le termino entrando a la gente y me terminan comprando". Un puñado más de risas. 

Les pregunto si lo van a visitar a felipe de vez en cuando a Lobos. El chino me dice que le gustaría ir más seguido pero que a veces es difícil. Hace poco, me cuenta, se abrió un kioskito. Su casa tiene un cuarto grande que da a la calle. Le sacó la ventana a su cuarto y la puso ahí para que quede mejor. Adentro divide con tela "ahí re villa", jajaja. Le pregunto si hace mucho lo tiene y me dice que desde diciembre "ah hace un toque" le digo mientras me doy cuenta de que mi pregunta con ínfulas académicas de "ahora están pensando qué quieren hacer?" fue quizás boluda. Lo pienso y lo dejo pasar; me perdono. Felipe toca la viola y tiene tatuajes. Debe ser medio rompecorazones. El frusciante de Lobos. 

Agarra la viola y empieza a tocar un acompañamiento de payada. El Langa encara de una. Dice que se acuerda solo un poco, pero igual se manda. Tira una payada de corrido y me quedo honestamente sorprendido sin expresarlo. 

Les digo que me dio pachorra y me voy a tirar, que despues nos vemos. Pasa un rato y vienen a despedirse, que se van. Que nos vemos seguro en la peatonal, si es re chiquita. Que dale de una amigazo, que andes bien. Y yo que un placer, que gracias por la invitación a compartir. Que dale nos vemos por ahí. una masa diego. 

Fueron cálidos, muy divinos. Tienen 17 años y me sentí cómodo como me suele pasar con los adolescentes, aunque de vez en cuando apareciera un tipito al lado de la oreja que dijera "rarísimo esto, qué hacés ranchando con pibes de 17 años". Hubo bolazos y risas, y una buena onda bárbara.

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