hay algunas personas para las que las palabras les significan mucho. siempre traen más o menos imágenes adjuntas pero lo bravo es cuando, quizá, creo, me aventuraré, esa unión se arma dura, rígida y resistente al despegue de palabra-significado.

pienso que no solo es el lugar particular de escribir o decir palabras, sino también el estar diciendo algo de alguna manera: compositivamente, gestualmente, propositivamente. pesas, peso por todos lados, pies de plomo y palabras que sentencian un único camino posible luego de parirlas. 

hoy en teatro el profesor dijo algo que me gustó: no siempre en la clase van a salir las cosas fluidas, vamos a poder estar cerca del cuerpo, devenir en un decir amorfo que tome formas, instantáneas, postales que pronto cuando dejen de ser habitadas por mí, se desechen y den paso a lo siguiente. incluso, decía, tal vez no suceda nunca en la clase, pero seguramente este laburo vaya brotando en otros ámbitos, en otros espacios, en otras versiones de uno: estando más libre en una situación, reconociendo una emoción y no dudar en su existencia validez, pudiendo estar en el cuerpo a la hora de bailar, freestylear; despierto y presto para la sorpresa. 

estar mirando un poquito hacia atrás, a lo que acaba de quedar de lo que pasó; enterarnos de lo que hay en el cuerpo después de hacer un movimiento: hay comodidad? hay repulsión? asombro? y ese asombro hacia dónde va? hay sensación de "no sé por qué hice eso"? qué queda después del movimiento que se hace, de la palabra que se dice, de la caricia que se da? esa noticia que solo existe en un después de, esa "notificación" para estar en sintonía con la época, es valiosa valiosísima, y creo que viene siendo un lugar de curiosidad donde me dan ganas de seguir husmeando. 


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