Mucha velocidad en ver ideas y pronto entender. No estoy haciendo terapia pero las clases de Ale bien, muy bien.
- Se habló hoy de lo que uno supone que debe pasar en esta clase. Lo que demanda la consigna de turno pero sobre todo lo que demanda cada uno consigo. La pregunta es: qué debería pasar cuando me toca hablar? Es no ser ingenioso, no responder pero tampoco ser una reacción que se mueve por nervios o habla tanto y tan fuerte que no puede escuchar el cuerpo que la manifiesta. Yo quiero ser gracioso. Quiero ser gracioso. Ese es mi gran motivo y por lo general tácito motivo por el que voy a las clases de teatro: quiero ser gracioso. Ser gracioso deviene en sexy, deviene en genial. Se traduce en que quiero parecerme a Brandy, es mi modelo a seguir, que el comentario de quienes se enteran que me conocen sea "qué gracioso que es ese pibe". Listo lo dije, y no pasó ninguna magia. Lo dije y sigo coincidiendo con esa voluntad...
- otra cosa que apareció hoy es esto de querer que Ale me diga qué hacer para poder estar haciendo bien la clase; estar haciendo las cosas de modo correcto en el momento en el que me toca probar, en el momento donde no hay nadie mirándome. Es difícil salir de la idea de hacer bien, mal. No sé de qué forma -literalmente me olvidé- hace un rato pensaba en lo mucho que estoy sujeto a estructuras que al final me sirven para quedarme tranquilo u odiarme y putearme por haber hecho las cosas bien o mal; de alguna u otra manera salvarme. De qué? De la vergüenza y el desafío de ser explícitamente mirado. Una buena clase es donde me sentí vivo, ponele, y conectado y despierto, una clase donde hice reír, donde Ale me felicitó de manera ¿Genuina?. Una clase donde siento que se me está mirando con admiración y sorpresa. Qué hay acá adentro? Es muy difícil de ver. Y entonces una clase donde veo que él se fastidia porque yo "no doy en la tecla", una clase donde no me elige para que hable y ser mirado, una clase donde no me sorprendo de mis sensaciones, una clase donde estoy distraído y ansioso, es una mala clase. Hay que ver un poco estas relaciones, eh? Así como hay que rever también mis motivos vehículos en este espacio. Si sigue siendo "ser gracioso", ok, pero lo que pase en una clase no tiene que ver, quizá, con si me estoy acercando o no a esa zanahoria. Ojo.
- y por último, algo en lo que me sentí aludido: esto de estar muy pendiente de mi cuerpo, de si estoy enchufado, de si estoy sintiendo mi pie apoyado, de si mi voz surge del fondo, de si me pasan cosas geniales o si estoy ansioso; en un momento hoy había que dejar de hacer tanta paja con lo que me pasa a mí, y apoyarme en el resto: mirar con atención caras, gestos y miradas, cuerpos, escuchar mirando y preocuparme más en qué texto podría estar diciendo esa persona, cómo está ese cuerpo y qué puede estar pensando. Apoyarse afuera, mirar un poco por la ventana; difícil pero igual intentar esquivar la economía de "esto me sirve, ellos hacen que la pase bien". Aunque eso quizá sea lo que pase, buscar nombrarlo de otra manera para que lleguen otros colores. Estar mucho más curioso de los demás, inquieto de, por los demás.
Voy sintiendo ciertos aromas, viendo algunos entre interesantes, viendo que son cosas finas, son difíciles de cachar, hay que amasar y dejar que el cuerpo vaya leyendo lo que tiene que leer. Ir a ver qué pasa con los nervios, con guardar silencio aunque se me diga que hable, con pisar a otro en su decir porque quiero hablar, y volver a darme cuenta de que no puedo salir de mí pero acompañarme en ese lugar, no dejarme afuera de la clase, invitarme igual a formar parte y sentir la fragilidad.
Bye.
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