los polos que se arman: lo que siento ganas de hacer, lo que necesita este cuerpo en este momento - versus - lo que se espera de mí, o lo que siento que se espera de mí. esto segundo vendría siendo una especie de escena: hay un contexto y yo me ubico ahí dentro con un rol, por decirlo. un personaje, claro. la búsqueda viene siendo, en el último tiempo, poder romper esa escena y moverme según lo necesario. digo "romper" y prefiero otra palabra, pero muchas veces la primer palabra que aparece tiene mucha información. tal vez no se rompe nada, tal vez todas las escenas, todos los vínculos, todas las grupalidades están hechas de una materia mucho más maleable de lo que creo. pienso en aquel Diego que no quería que se corriera el velo del hijo perfecto, verguenza y miedo de qué? de que pase qué? que mi madre se sienta desilusionada quizás... de que se dé cuenta de que en realidad puedo hacer maldades, travesuras, que me drogaba, etc, etc...
quizás la situación sexual tiene mucho más que ver con esto vivo que menciono, mucho más que ver con cuerpos presentes que quieren algo y después dejan de querer algo; estar en donde se siente diversión hasta que no divierta más, quizá animarse a agotar eso e intentar perderle el miedo al abismo imaginario que se despliega después de eso: antes de tener que enterarme qué es lo siguiente que necesito, qué va a ser lo siguiente que me produzca diversión (diversión siendo también comodidad, presencia), para evitar ese momento incierto y vacío (en el buen sentido) uno empieza a tomar decisiones con fórmulas que conoce pero que quizá no tienen nada que ver con el presente.
en fin...
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