suena el tintineo de los hielos de un fernet. este fernet es algo así como mi campeón de lucha al que le encomiendo la misión de traerme goce. también suena un poco de agua en el baño y este silencio parcialmente interrumpido bien podría ser inspirador pero nada de nada. me da bronca últimamente no encontrar ganas de escribir o de leer o de componer; incluso de coger o cocinar. es que vengo tan al palo que cuando tengo un pedacito de noche como para relajar y disfrutarme y no me llega el entusiasmo para nada, me da bronca.
una vez la escuché a Camila Sosa Villada (ya el dibujo que forma esta combinación de letras trae mucha mística) diciendo algo así como que los varones escribimos con mucho miedo, que tenemos mucho que perder, que sentimos y creemos que hay mucho nuestro por definirse en algo compuesto por nosotros, y que por el contrario, con las mujeres y las travestis (y las disidencias en general probablemente) pasa distinto al ser individuos a los que el mundo siempre se encargó de hacerle la vida difícil y dejar en claro que esto de la escritura, de la creación, no es cosa de ellas, y que entonces el espacio de escritura es no solo un refugio sino que algo con aires de clandestino, y que ya perdido por perdido lo único que puede brotar son cosas verdaderas y con colores singulares. al menos yo entendí eso. me pareció muy acertado (al menos en gran parte) y más allá de los “bueno, pero esto no siempre es así”, me interesa lo que trae consigo esta reflexión.
-querer sentir cosas- creo que es una frase que forma gran parte de mi vida.
querer ser gracioso, ese es el gran deseo mío… a papá noel le voy a pedir un poco de graciosín. sí, y me lo tomo cada vez que me voy a juntar con gente que me parece graciosa. cuando me junto con los de siempre… qué? quizá no… tal vez no haga falta. cómo era eso de divertirse? cuál es mi forma de narrar? de componer y de humorar. inventé un verbo? a nadie le importa y se hace difícil caminar la medianera de entender que a nadie le importa pero que al mismo tiempo yo solo quiero importarle a la gente.
sí, sí… las juntadas de los lunes en lo del tano para hacer la música de Jero son momentos que disfruto mucho. es divertido lo que pasa, ellos se ríen entre ellos, se ríen conmigo, me río con ellos y en el medio estamos entusiasmados haciendo música y creando, probando cosas. me conmueve y me entusiasma. ahí hay una pista valiosa.
como estar muy a la espera de algo, de la pulsión fuerte, del envión, del frenesí. estar queriendo sentir otra cosa que la que se siente. lo que se siente viene siendo: constante, un paisaje constante de la pampa húmeda. quizá es dejar de pelear tanto con eso y darle todo el lugar que está pidiendo.
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